La violencia: ¿porqué es un problema?
Atribuimos generalmente el estatuto de «problema» a la violencia porque ella produce efectos que pueden ser contraproducentes para las personas que la soportan y para su entorno.
La tolerancia al respecto de la violencia no es la misma para todo el mundo: la historia personal, las experiencias de vida, los modelos, los valores y las creencias influyen en la percepción de cada uno. Sin embargo, mismo si ésta puede parecer constituir un medio eficaz para llegar rapidamente a cumplir sus propósitos, la historia de los seres humanos demuestra que la violencia es raramente una solución a largo plazo, teniendo en cuenta que engendra «un gran costo en el ser humano»
La cuestión de la «responsabilidad»
«¡Es culpa del otro!» anunciaba con ironía una publicidad para la prevención de la ruta hace algunos años. Verdadero o falso, cuando sucede algo desagradable o grave, el individuo espontaneamente tiene tendencia a atribuir la responsabilidad al exterior de si mismo.
Es mucho más facil de lanzar la piedra sobre los otros o sobre las circunstancias que reconocer sus errores. Cuetionarse, asumir la responsabilidad de sus palabras sus acciones y apropiarse de los daños causados es un proceso muchas veces percibido como demasiado difícil de hacer.
Admitir abiertamente un error puede implicar ciertos riesgos que el individuo no quiere asumir, como el de ser juzgado o censurado por la persona herida. Admitir su error puede tambien implicar perder la estima ante sus propios ojos. Por último, la historia de la relación, la historia de los conflictos en el seno de la pareja, la manera de como fueron resueltos o sín dejar huellas, hacen en cierta forma que el otro sea inevitablemente percibido como alguien que tenga parte de responsbilidad. Tener rencor hacía el otro, cuando nos sentimos tratados injustamente, puede facilmente abrir la puerta a palabras o gestos violentos.


